Mucha gente entra en una web con una duda concreta: si abres el sábado, si haces tal servicio, si llegas a su zona, cuánto tarda un encargo. Si no encuentra la respuesta en unos segundos, se va. Un asistente virtual para la web le contesta en ese momento, con lo que tú le has contado sobre tu negocio, y si la persona está interesada, recoge sus datos para que tú la llames.
No es el chatbot de botones de hace unos años
Los chatbots antiguos funcionaban con menús fijos: «elige una opción», y si tu pregunta no estaba en la lista, no servían de nada. Un chatbot con IA entiende preguntas escritas con tus propias palabras y responde con naturalidad. La diferencia importante es cómo se configura: el mío trabaja solo con la información de tu negocio (servicios, horarios, zonas, preguntas frecuentes, condiciones) y, cuando no sabe algo, lo dice y ofrece dejar el contacto. No se inventa precios ni promete plazos.